- SEGURIDAD
Además de los delitos –que bajaron en los últimos tres meses, según las cifras del Ministerio del Interior–, el gobierno logró reducir algo que en materia política le hacía mucho más daño: la exposición pública de la inseguridad. El asunto dejó de ser en las últimas semanas el número uno en la agenda mediática luego de que la izquierda tomó la iniciativa –al presentar las medidas de seguridad– en un tema que hasta ahora había capitalizado la oposición. Además, como parte de esas medidas de seguridad, el gobierno emitió un decreto que prohíbe emitir imágenes violentas en los informativos.
Pero para que el asunto bajara en intensidad en la agenda mediática no solo incidió lo que el gobierno ha realizado en esta materia, sino también todos los problemas que se le sumaron a la gestión. Es que a la administración de José Mujica se le presentaron en los últimos meses otros temas internos y externos que se robaron la atención de los medios y de los políticos opositores.
Ahora el gobierno tiene el desafío de lograr que esa menor influencia del tema en la agenda mediática y política también se vea reflejada en la opinión pública, ya que según todas las encuestas la inseguridad es el principal tema de preocupación de la ciudadanía.
Para ello también necesitará suerte. Cualquier rapiña u homicidio con espectacularidad, como el asesinato de La Pasiva, puede traer el tema de la inseguridad nuevamente al tapete.
Según los especialistas, la tarea de disminuir en la opinión pública la percepción de la inseguridad como un problema grave será una tarea aun más compleja que llevará mucho tiempo.
El sociólogo y director de Factum, Eduardo Bottinelli, entiende que “la presencia masiva de cualquier temática en los medios de comunicación en general repercute en que ese tema se potencie en la opinión pública” y viceversa.
“Si existe una percepción negativa de la población hacia el estado de la seguridad pública y en los medios masivos se tiene una presencia sistemática con contenidos negativos hacia el tema, esto repercute en potenciar esa preocupación. No se puede atribuir a los medios que exista una sensación de inseguridad por la cobertura que se hacía, sino que esas coberturas posiblemente pudieron incidir en una sensación mayor de inseguridad”, dijo Bottinelli a El Observador.
Cambio en la estrategia
Luego de varios años de predominio de los partidos de oposición en el manejo del tema, en la cúpula del gobierno se dieron cuenta de que era necesario un cambio de estrategia.
Esa estrategia se puso en marcha con las 15 medidas anunciadas por el Poder Ejecutivo en el marco de lo que se denominó un “plan integral” para atender la inseguridad.
Estas medidas incluyeron además la iniciativa para que el Estado se haga cargo de la producción y venta de marihuana y con eso se descentró la atención del foco de la inseguridad.
Otro mojón importante fue el aumento del presupuesto para el Ministerio del Interior. De esa manera, logró tener más personal y aumentar el patrullaje. Eso ya se nota en las calles. Además, la Jefatura de Policía de Montevideo dispuso de operativos policiales diarios en los distintos barrios.
Además, promociona esos operativos en los canales de televisión para que hagan móviles en vivo. Según explicó a El Observador un asesor del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, lo que están haciendo “es informar sobre lo que se está haciendo y en qué se invirtió el dinero de los ciudadanos”. “No es que no se trabajara o no se comunicara antes. Lo que pasa es que hay tiempos que hay que cumplir. Ahora estamos viendo los resultados”, sostuvo el jerarca.
Los otros flancos del gobierno
El quiebre de la aerolínea Pluna; el aumento de la conflictividad sindical en áreas como la educación y la salud, con ocupación casi semanal de locales públicos; las relaciones conflictivas con Argentina, que implican trabas comerciales y para el dragado del canal Martín García; el polémico ingreso de Venezuela al Mercosur tras la suspensión de Paraguay. Esos son solo algunos de los problemas que le explotaron en la cara al gobierno de José Mujica y también contribuyeron a desenfocar la seguridad de la agenda mediática.